España solventó por fin como es debido un amistoso, algo que no se le ha dado bien últimamente y de paso, aclaró algunas dudas que se habían creado sobre el juego del equipo o las lesiones, situándose de nuevo al frente de todas las portadas como el mejor equipo del mundo y demostrando el cartel de favorito para lo que podría ser la segunda Eurocopa consecutiva.
Venezuela no fue rival en La Rosaleda y los pupilos de Vicente Del Bosque solo tardaron 37 minutos en desmantelar por completo al conjunto sudamericano a través de un juego brillante, al toque, como les gusta a los jugadores españoles, el que nos hizo campeones del mundo hace dos años.
Iniesta y Silva sentenciaron el encuentro antes del descanso a través de dos golazos, pero fue el protagonista del partido el encargado de hacer solo suya la segunda parte mediante tres goles que le van a catapultar hacia el torneo de Ucrania y Polonia. Soldado se llevó el balón del partido gracias a su hat-trick y le enseñó sus cartas al seleccionador, que al parecer no va a tener otra opción que llevarle consigo en Junio visto lo visto.
El delantero del Valencia se encargó de empujar a la meta venezolana tres jugadas dignas de un equipo campeón, sobre todo la del tercer gol, una obra maestra entre Xabi Alonso, Silva y Cazorla que el valencianista se encargó de rematar de tacón.
Aún así, el propio Soldado marró un penalti que hubiera supuesto un sexto gol y el cuarto en su cuenta pendiente, algo que no dejó satisfecho al delantero, lo que demuestra la ambición y las ganas con las que se encuentra ante el reto por el que ha sido llamado.
La selección nacional cierra así su lista de amistosos antes de la concentración para la Eurocopa, con un gran sabor de boca y dejando latente en todos los españoles esa esperanza de no solo repetir título, sino de seguir maravillando con ese juego de “tiqui-taca” que nos enamora a todos.
No se sabe si se va a volver a ganar, pero la ilusión de verlos jugar así no nos la va a quitar nadie.


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