Los aficionados del Sevilla mostraron su desacuerdo con el horario del encuentro disputado ayer en el Sánchez Pizjuán entre su equipo y el Levante, que se retrasó media hora para que no coincidiera con las ruedas de prensa de los entrenadores del Real Madrid y F.C. Barcelona, que se iban a llevar a cabo justo después de que el clásico se hubiera disputado.
Así, en clara protesta, arrojaron al césped centenares de pelotas de tenis nada más señalar el comienzo del partido el árbitro encargado de pitarlo Velasco Carballo, cuando apenas se llevaba un minuto de juego, lo que obligó a suspender provisionalmente el choque alrededor de dos minutos, a la vez que mostraron una pancarta con la leyenda "Que paren el partido, Mou está hablando".
Al mismo tiempo, comenzaron a corear consignas para expresar su saciedad por las exigencias de las cadenas de televisión y el protagonismo que se le da a los dos “grandes” del fútbol español, que le da más importancia a las ruedas de prensa de sus dos entrenadores que a un partido de liga entre dos equipos que se juegan clasificarse para competiciones Europeas el año que viene.
Después de llenarse el área de la portería sevillista en la que Javi Varas iba a defender durante el encuentro, algunos de los mismos aficionados y empleados del club andaluz las retiraron para que el partido prosiguiera sin ningún tipo de problemas.
El horario más usual para los encuentros de los sábados suele ser las 20:00 y las 22:00, y así en un principio se fijaron tanto el Barcelona-Real Madrid como el Sevilla-Levante, pero a mitad de semana se les comunicó a éstos dos últimos clubes que se iba a retrasar media hora (22:30), para que no coincidiera con las ruedas de prensa de los dos entrenadores del clásico y de paso, que la cadena que retransmite el encuentro, La Sexta, pudiera ofrecer un amplio resumen del “clásico” e imágenes del pos-partido, que finalizó cerca de las diez de la noche.
La multa para el equipo sevillista fue finalmente de 602 euros.

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